El Hombre Sabio: ὁ σοφός ἀνήρ

Hay, por ejemplo, en la koiné helenística (ἡ κοινá½´ διάλεκτος), la lengua griega de los autores bíblicos, un principio del ordenamiento y la combinación de las palabras que sirve para determinar el sentido de las frases y expresiones dentro del discurso. De acuerdo con este principio, (1) cuando un nombre precedido de un artículo, digamos acaso, el hombre, es modificado por un adjetivo en función de atributo, digamos, sabio, el adjetivo generalmente se coloca entre el artículo y el nombre, así, en el griego koiné, para decir lo que corresponde a la frase el hombre sabio en español, se escribe: ὁ σοφÏŒς á¼€νήρ — literalmente, el sabio hombre, se pronuncia: jó sofós anér, y se transcribe hó sophós anéer—. Así, y según esta regla de la exégesis sagrada el artículo debe acompañar siempre al adjetivo cuando este modifica al nombre en función de atributo. Hay tres maneras de traducir el hombre sabio del griego bíblico al español:

1. ὁ σοφÏŒς á¼€νήρ  2. á¼€νήρ  ὁ σοφÏŒς  3. ὁ á¼€νήρ ὁ σοφÏŒς

Se advierte que cuando el nombre, en este caso, á¼€νήρ, está precedido del artículo ὁ (hó), éste se mantiene inamovible junto al adjetivo σοφÏŒς (sophós). Esta posición del adjetivo en relación con el artículo y el nombre respectivamente se denomina posición atributiva. Pero, (2) cuando un adjetivo ora precede al artículo, ora sigue al nombre sin artículo que lo preceda o sea cuando el artículo precede al nombre y a éste le sigue el adjetivo sin artículo que le preceda como en, por ejemplo, ὁ á¼€νήρ σοφÏŒς, (el artículo ὁ aparece aquí junto al nombre, vale decir, á¼€νήρ) entonces, estamos aplicando la regla en que se destaca la función predicativa del adjetivo, por ejemplo: ὁ á¼€νήρ σοφÏŒς (literalmente, el hombre sabio) no significa en griego el hombre sabio sino el hombre es sabio.  

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